sábado, 13 de noviembre de 2010

Algo de historia en investigación educativa


El estudio del desarrollo histórico de una disciplina permite una contextualización de la misma así como una comprensión de su realidad. El conocimiento de la historia permite:
-       Conocer los fundamentos socioculturales donde se apoya la tradición de la disciplina.
-       Reflexionar sobre la secuencia de acontecimientos que han desembocado en la realidad actual de la disciplina.
-       Conocer las líneas de actuación que en su momento no fueron productivas.
-       Contextualizar la investigación en la disciplina y atribuirle su sentido en el ámbito histórico global de la cultura donde se desarrolló.

En este sentido, en el estudio de la historia de la disciplina (de cualquier disciplina) convergen dos líneas de interés, por un lado el significado de los hechos históricos, tanto en la propia disciplina como en el contexto del momento (influencia interna y externa) y por otro la forma en que se articularon los acontecimientos. En este epígrafe se van a exponer los acontecimientos según un orden temporal.


Hace algo más de un siglo que se estableció la metodología científica en Pedagogía. En sus primeros años la investigación científica en educación se desarrolla bajo el nombre de Pedagogía Experimental cuyo desarrollo se puede dividir en tres etapas. La precientífica que abarca desde el siglo XVIII hasta finales del XIX, la etapa de nacimiento (propiamente dicha) y florecimiento, que iría desde finales del siglo XIX hasta la primera mitad del siglo XX. La tercera etapa es conocida como científica, que comprende la segunda mitad del siglo XX
La etapa precientífica está marcada por el contexto social, cultural y filosófico que rigen el siglo XVIII y XIX herederos del marco general científico-humanista de los siglos anteriores. La ilustración, la visión empírica de Locke, la perspectiva científica de Newton, los pensadores progresistas como Montesquieu, Voltaire, Diderot o Rousseau, así como el naciente evolucionismo de Darwin, preparan el momento histórico que permitirá el desarrollo de una pedagogía científica.
A finales del siglo XIX aparece como disciplina explícita la Pedagogía Experimental, que se desarrollará como tal hasta mediados del siguiente siglo gracias a una serie de factores:
a) Pensamiento filosófico del siglo XIX: Positivismo (Comte), sociologismo (Durkheim), pragmatismo (James), y experimentalismo (Dewey).
b) Evolución de la pedagogía tradicional.
c) Desarrollo científico centrado en el método experimental.

Estos factores, junto con el desarrollo de otras disciplinas, dieron origen a la actual disciplina de investigación en educación. En el gráfico 1 se ha tratado de exponer la relación que mantuvieron entre sí las distintas disciplinas científicas del momento. Tras la segunda guerra mundial se inicia una tercera etapa. En occidente surge una controversia entre acercamientos progresistas y conservadores respecto a la escuela. Se despierta un interés creciente por el diseño y la planificación de la enseñanza, así como una incorporación de las nuevas tecnologías. Se comienza a hablar de Investigación Educativa en lugar de Pedagogía Experimental, asociado a un cambio en el concepto general de investigación en educación. El objetivo se centra en resolver problemas particulares, acercándose más a la práctica educativa.

Gráfico 1. Relaciones entre disciplinas
Aunque la tendencia a la experimentación se inició durante el siglo XVIII, el carácter científico de la pedagogía se establece gracias al conjunto de corrientes filosóficas que dominan el siglo XIX. A lo largo del mismo se desarrolló un fuerte movimiento conocido como positivismo. El filósofo August Comte (Montpellier, 1798 - París,1857) es considerado fundador del positivismo al publicar su obra “La Philosophie Positive”. Su propósito era promover un cambio total de la sociedad, como alternativa al agotado iluminismo, y a sus efectos (la revolución). Comte construyó un sistema educativo convencido de que sólo el positivismo podía organizar un auténtico sistema de educación. Para él, éste era el mejor recurso para una reforma social.
La ciencia recibe el encargo de liderar este cambio, en contra de las propuestas de tradicionalistas y socialistas. Para ello la verdadera ciencia debe estar basada en los hechos y sus relaciones (leyes). De esta forma se evita hablar de las causas primigenias. Positivo es para Comte algo directamente observable, que al ser “hechos”, no pueden dudarse. A través de estos conceptos pone en duda métodos como la introspección. Para el positivismo, la clasificación de las ciencias es un reflejo del desarrollo evolutivo del saber humano: matemáticas, astronomía, física, química, biología, y sociología. A su vez, esta clasificación también muestra una evolución de las ciencias, desde la más concreta a la más compleja. En este continuo, constituido por los saberes científicos, la sociología es considerada como la ciencia más desarrollada.
El sistema positivista se basa en tres principios básicos: la ley de los tres estados[1], la clasificación de las ciencias y la religión de la humanidad. A pesar de los principios de sus postulados, Comte era consciente de las limitaciones del intelectualismo, reconociendo abiertamente el valor del componente emocional en la filosofía y la educación.
El positivismo llegó a caracterizarse por un monismo metodológico, dinfudido sobre todo por el Círculo de Viena, con dos tendencias internas, por un lado el positivismo lógico interesado por la verificación, y por otro el empirismo lógico preocupado por la conformabilidad (Rosel, 1996).
En el siglo XIX tiene su origen y desarrollo la Pedagogía Experimental. Herbart (1776-1841) filósofo de formación, y padre de la pedagogía científica, considerado también como un importante psicólogo, será el encargado de poner los cimientos a esta disciplina. Herbart explica la vida anímica a través de la mecánica de las representaciones, que recurre a las matemáticas para expresar sus leyes. Herbart y sus discípulos, defienden la necesidad de la demostración en Pedagogía desde su seminario pedagógico de Koenigsberg.
Herbart, que mantuvo contactos con Pestalozzi y estudió a Fichte, aunque no estaba de acuerdo con todas sus enseñanzas, defiende la influencia y dependencia que la pedagogía científica tiene de la psicología, a la cual distingue de la metafísica. Entiende que la psicología es una ciencia basada en la experiencia, la metafísica y las matemáticas. Sin embargo, aunque es necesario aplicar el método matemático, por ser un instrumento de las ciencias experimentales, se niega a admitir que la psicología pueda ser experimental. Mientras que ciencias como la física recurren a las matemáticas y la experimentación, la psicología y la pedagogía solamente deben utilizar las matemáticas. La razón para esta negación se encuentra en su concepto de mente, como entidad unitaria e indivisible. Sin embargo, el método experimental es analítico porque trata de dividir el objeto de estudio para analizarlo. De esta forma, ninguna ciencia que estudie la mente puede ser analítica. Este argumento le lleva a una contradicción con el pensamiento del momento, que consideraba a la ciencia como necesariamente analítica. Herbart supera esta contradicción defendiendo que la característica analítica es posible pero no necesaria para considerar a una disciplina como ciencia. Como resultado, en opinión de Herbart, la psicología y la pedagogía son ciencias porque se basan en la experiencia y en las matemáticas, aunque no recurran al método experimental.
Otro investigador destacado es W.A. Lay (1862-1926) quien realiza importantes estudios en la enseñanza del leguaje, expuestos en 1896 en su obra “Guía para la Enseñanza de la Ortografía”. Este volumen lo completó dos años más tarde con el libro “Guía para la Enseñanza del Cálculo en los Grados Inferiores”. En 1902 escribe “Didáctica Experimental”, donde ofrece las bases generales de una nueva pedagogía. Para este profesor, la Pedagogía Experimental recurre a todas las ciencias naturales y antropológicas, situando su origen en el pensamiento y la investigación “moderna”, principalmente en la biología. Esta “nueva pedagogía”, se diferencia de la “vieja pedagogía” en la forma de plantear y resolver los problemas de la educación. Mientras que tradicionalmente la pedagogía se basaba en la observación y un análisis subjetivo posterior, la nueva pedagogía requiere poner a prueba las observaciones a partir de la estadística y la experimentación. Esta Pedagogía Experimental se proyecta en tres grandes ámbitos:
-       La pedagogía individual como el estudio de las aptitudes físicas y psíquicas del alumno así como las formas de mejorarlas.
-       La pedagogía natural que se centra en el estudio de las relaciones entre el medio ambiente y el alumno.
-       La pedagogía social que trata de analizar la influencia de los aspectos sociales, económicos y culturales en el alumno.


[1] Esta ley es el principio de la filosofía positiva, en ella se habla de la evolución del espíritu a través de tres estados que son el teológico, el fetichista y el positivista.

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